No se fuma, ni se bebe. Esta nueva substancia adictiva llega a través de los ojos y oídos, y la percibimos en forma de serie televisiva. Pero detrás de los Prison y los Perdidos está un enmarañado y súper estudiado guión que nos atrapa en su telaraña. Huelgan los dramatismos, estamos hablando de 2 de las mejores series que hemos visto. Cuando los grandiosos 24 y CSI les cedieron el turno, no han defraudado, es más, han dejado el listón muy alto.

Al grano. Quería centrarme en uno de los grandes secretos de su éxito, el GUIÓN. Para hablar de guión he recurrido inevitablemente al Guionista Hastiado, guionista (y blogger) profesional, que recuerdo haber mencionado en uno de mis posts anteriores. Ambas series tiran de un recurso infalible, denominado "Cliffhanger" (traducción literal: colgado del abismo). El cliffhanger designa un final de capítulo o de escena que, en un momento de máxima tensión, se queda "en el aire". Eso provoca un gran interés en el espectador por saber qué es lo que pasará después. Es muy adictivo y por lo tanto, efectivo.

Prison Break consigue mantenerte en vilo con constantes giros, complicaciones, engaños, vueltas de tuerca imposibles (...) Es efectiva, en gran parte, porque todo está jugado "a saco". Hay muertes, mutilaciones, malos malísimos, buenos buenísimos, persecuciones espectaculares, odios y amores mayúsculos, peligros constantes. Cualquiera puede morir, todo es difícil y peligroso, nada ocurre como se planea. El Guionista Hastiado.