La TV tiene éxitos y fracasos, enamora y aborrece. Los jefes de cada cadena televisiva deciden poner en juego la vida de sus programas a la audiencia. Ésta no ha reclamado este derecho de sentenciadora, más bien le ha sido asignado. Al público le atrae, le gusta todo aquello que trate temas de su interés, muy bien. Pero el ingrdiente fundamental son las emociones, lo novedoso, lo diferente, lo divertido. Ver lo que no se ve en la vida cotidiana, ver lo que no estamos acostumbrados a vivir, a sentir. La atracción por lo prohibido, los 2 (o 3) rombos, lo más bello y lo más horroroso, los extremos, la ficción. Si a eso le sumas un buen guión y un par de caras bonitas tienes posibilidades de triunfar. Una pizca de cotilleo, otra de morbo. Y por último la hora de emisión adecuada.

DESPERTAR LAS PASIONES Y LOS INSTINTOS DE LAS PERSONAS

"Dale al público lo que le pide el cuerpo, más que lo que le pide su mente racional"

Luego uno no comprende por qué sigue viendo lo que llaman "televisión basura". Déjalo hijo mío, no atiende a razones.